You can fool all the people some of the time, and some of the people all the time,
but you cannot fool all the people all the time.
(Abraham Lincoln)

martes, 1 de julio de 2014

El olvidado papel de los intelectuales


Estoy todavía estupefacto por comprobar tan pronto cómo han cambiado radicalmente las cosas en nuestra monarquía. No me esperaba yo tanto arrojo a la hora de demostrarnos a los ciudadanos que Felipe VI iba a dar un nuevo aire a su reinado.

En su papel de representante mío por obra y gracia de los genes, que no de los votos, la verdad es que me quedo encantado. Puestos a que el monarca podía haber hecho su primer viaje para visitar al muftí de la Meca, ha preferido, con mucho acierto, presentar sus respetos, y el de todos los españoles, preguntados o no, al papa. Algo mucho más importante sin duda que ir a ver al efímero y falible presidente… de Francia, pongo por caso, con quien tenemos acuerdos, no concordatos, lo que desmerece mucho del glamur, todo sea dicho.

En fin, tanta es mi estupefacción, digo, que hoy no soy capaz de pensar por mí mismo y me refugio una vez más en uno de mis libros de cabecera “Del buen uso de la lentitud”, de Pierre Sansot:

“La humanidad progresa, debe progresar, y este progreso se traduce en más conciencia y libertad, dos valores que caracterizan la cultura… Hay que hacer continuamente más viva y más eficaz la acción cultural, porque la cultura y la democracia no podrían estar disociadas. Un hombre libre es un individuo que toma conciencia de las necesidades que pesan sobre él e intenta contrarrestarlas para desarrollarse. La alienación por el trabajo no es lo único que obstaculiza el destino de una persona o de un país. La persona puede ser desposeída de sí misma en lo que concierne a su palabra, sus deseos, por toda clase de confiscaciones, de manipulaciones, por una ideología difusa de la que hay que apartarse. La cultura no es un lujo, una diversión –como con frecuencia se repite-, sino un tarea para ser uno mismo y para que los otros se conviertan en ellos mismos. No es solamente un conjunto de bienes de los que dispondremos para nuestro mayor contento. Nos compromete en un proceso de creación, sea para inventar por nosotros mismos, sea para acoger, dando el último toque, a lo que se nos propone…”.

Cultura, dice Sansot, para ser libres. Y yo, torpe de mí, que en esa visión de la cultura, no sé dónde ni cómo enmarcar las dos viles genuflexiones que en mi nombre y el vuestro la reina de España ha dado ante el papa (sin mantilla, eso sí, no como María Teresa Fernández de la Vega).

Cultura, dice Sansot, para tener conciencia. Y yo, necio de mí, que en esa visión de la cultura, en vez de los serviles monosílabos de nuestro rey habría querido escucharle citar ante el papa las palabras del caballero medieval valenciano Francesc de Vinatea hace casi mil años: “Cada uno de nos somos tanto como vos, pero todos juntos mucho más que vos”.

En fin, demencias mías, optemos por la impavidez… "si fragtus illabatur orbis; impavidum ferient ruinae" (Horacio).
 
Fotografías: muslimsdebate.com, vanitatis.elconfidencial.com, tusquetseditores.com
 
 
 


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