You can fool all the people some of the time, and some of the people all the time,
but you cannot fool all the people all the time.
(Abraham Lincoln)

jueves, 26 de septiembre de 2019

Millenials y la peste "bobónica"


Sea hoy que, gracias a varias películas vistas en el Festival de Cine de San Sebastián, corroboro al fin que lo de “milenial” no es término que denomine a una generación sino a un estilo, a una mera tendencia dentro de un conjunto de personas de una parecida edad. Del mismo modo que hippie tampoco designaba a todos los veinteañeros en los finales años 60 sino solo a unos cuantos con hábitos y características similares pero no unánimes.

Así la naturaleza de los que se autodenominan milenials (sin avergonzarse y hasta sacando pecho los muy cretinos) me temo que presenta unas características entre las que destaca la agrafía. Son tipos y tipas que no han leído más que el prospecto del ibuprofeno y a medias. Elementos y elementas que no saben escribir una frase de más de tres palabras, un diálogo que no sea monosilábico.
De ese modo, con tan precarias habilidades lingüísticas es normal que su capacidad de reflexión sobre los grandes enigmas del ser humano de todos los tiempos y sobre los contingentes entresijos de la contemporaneidad quede tan minimizada que tienda al cero absoluto kelvin…
Que Zeus nos libre pronto de los papanatismos milenials para que dejen paso a esos muchos otros coetáneos de generación que sí tienen tanto que decirnos en películas, poemas, lienzos, conciertos… y que desgraciadamente (nada nuevo bajo el sol) hoy están eclipsados por la impostura inauténtica de esos otros analfabetos inventores de ruedas que ya llevan miles de años rodando, aunque ellos lo ignoran, como ignoran la vida entera. Ya lo dijo Bob Dylan:
You're an idiot, babe
It's a wonder that you still know how to breathe
You're idiots, babe
It's a wonder you can even feed yourselves






lunes, 9 de septiembre de 2019

Somalia, capital Helsinki

Llegaba ayer por la tarde a Helsinki y nada más aterrizar, con la habitual mortecina luz de este lugar ya me metió el primer embate la depresión. Así que empecé a verlo todo así, color gris sucio:
El taxista que me acerco hasta el hotel por supuesto no resultó ser un blancuzco rubicundo finlandés de toda la vida de los dioses nórdicos vodka mediante sino un simplicissimus somalí en cuyos ojos discerní una tristeza y una añoranza de su tierra, de su sol, que si yo tuviera corazón me habría dolido como angina de pecho.
Entonces comprendí hasta el tuétano a esos muchos, y muy avisados ellos, que rechazan y combaten heroicamente la inmigración. Porque estaba claro que ese somalí educado, afable, simpático y solícito era todo añagazas. Ya que en verdad había venido, sibilino, a pie y en patera, y quién sabe si no hasta fingiendo un naufragio en connivencia con openarms de esos que se dedican a inventar hundimientos... había venido el pérfido somalí, digo, a invadirnos, a imponernos su voluntad y su mistérica religión, aunque no sea tan deófaga como la nuestra, que tan de toda la vida lo es, nuestra. Había venido, el muy felón negro sin disimulos, a robarnos puestos de trabajo tan apetecibles como ser taxista en nórdico país. Y para nada había venido el malencarado tipo huyendo de la hambruna (de hambre murieron 260.000 somalíes entre 2010 y 2012 según la tergiversadora y exageradora FAO, 133.000 eran menores de 5 años. Entre mayo y agosto de 2011 fallecían de inanición 30.000 personas al mes, indica el informe, pero tampoco hay que tomarse estas cosas a la tremenda sino tomarlas con un buen solomillo y vino tinto, que entran mejor). Tampoco me parece razón suficiente, sino pura demagogia que mi somalí taxista hubiérase venido tan aquí, tan al bóreas helador y sin luz, apenas escapando de la eterna guerra en el Cuerno de África (que cincuenta años no es nada, o solo el doble y medio más que el tango; y más de 800.000 muertos y casi dos millones de refugiados, son menudencias, o mal contados, que ya se sabe que los negros -y los chinos- son todos iguales y lo mismo cuentas al mismo cadáver cinco veces)...
En fin habránse visto tamañas insensateces...
Así que en vez de darle propina me dieron ganas de propinarle una patada en el orto que le devolviera a su sol suyo africano, a las guerrillas, las ablaciones y la sharía, para que su puesto de trabajo, usurpado a un honrado finlandés de pro lo pudiera ocupar un schengénico español en mucho paro.
Claro que luego, esta mañana, viendo que todas las limpiadoras de hotel tienen rasgos vietnamitas o así, ya me han faltado fuerzas para tanta patada cular y me he dejado llevar por el desánimo.
Cosas de la mortecina luz de estos tan depresivos nortes. Y, nada, que invadido de tristeza claudico y me dejo invadir de paso por quien sea: somalíes, vietnamitas, macdonalds, burgerskinges, jotapémórganes, estandarpoores, huaweis o quien se tercie...
Yo voy hoy a tirarme al Báltico emulando a don Angel Ganivet, que tras vivir dos años aquí, en Helsinki, escribe que te escribe, se lanzó por dos veces consecutivas a las aguas del Dvina en Riga hasta espicharla. Inmigrante, diplomático y depresivo que él era...

(Foto © Ap)

jueves, 22 de agosto de 2019

La democracia caníbal

José Manuel Querol vuelve a deslumbrarme con su último libro de ensayo: “La democracia caníbal. El Leviatán y la amenaza fascista en el siglo XXI”, Ediciones Trea, 2019, que sigue la estela de su extraordinario “Postfascismos: el lado oscuro de la democracia”, Ed. Diaz&Pons, 2014.

Su pensamiento en esta ocasión aborda el tema más acuciante de nuestra contemporaneidad, la pervivencia o no de la democracia tal y como la conocemos, desde puntos de vista ontológicos: la geopolítica, la filosofía de la historia, la literatura, la ciencia ficción, el análisis de la actualidad, la historia del siglo XX, la filología, la semántica… Todo ello, como es marca notoria en él, con una inmensamente envidiable claridad y autenticidad en su discurso, tanto en el fondo como en la forma de su prosa (de la que novelísticamente hablando buena cuenta teníamos con su magnífica “Swing para un futuro incierto”, Ed. Evohé, 2018).
Intentar glosar el libro de este puntero pensador y académico desde mi posición de mero diletante lector sería cosa que causaría sonrojo. No en vano he de reconocer que el capítulo 2 “La cara oculta de la luna”, ha quedado precisamente a la distancia de nuestro satélite respecto de mi cerebro, pues la profundidad del pensamiento filosófico vertido en tal capítulo, no ha podido traspasar mi (in)capacidad intelectiva en esta parte en concreto y siempre, que conste, “mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa”.
En donde José Manuel ajusta la altura y complejidad de su pensamiento al lector medio, o sea en los otros seis capítulos, cualquiera podemos disfrutar y sentir azuzado nuestro espíritu crítico. El último capítulo “Los replicantes (final)” es una delicia literaria e intelectual, política y propositiva, arriesgada e insobornable, para enmarcar.
En todo el libro, complejo y luminoso a un  tiempo, nos muestra diáfanamente cómo la política lleva decenios secuestrada por la economía. Corrijo, por “una” economía. Y cómo se ha producido una jibarización del ser humano reducido a la entidad de homo economicus. Ahondando en el concepto tristemente creciente de la “miserabilización” de los humanos (me permito referenciarlo a esta antigua entrada mía: http://elhundimientodelmaine.blogspot.com/2014/04/precarios-guy-standing.html). Etcétera.
Por ello, me limito a recoger aquí algunas reflexiones (mucha ellas incómodas para quienes nos pretendemos soldados de la hueste del progreso) para estimular el apetito de los lectores por el libro completo.
“La falacia de que otro mundo no es posible porque el sistema que permite el bienestar es único, global y sin alternativa ha obligado a hacer confluir los modelos ideológicos en alternancia que habían estado gobernando desde el siglo XIX, de modo que hoy por hoy nos encontramos ante una indiferenciación real de la ideología, relegándola a la irrelevancia política…
… El ciudadano occidental puede expresar su disconformidad con el sistema y lo hace, no desde la desesperación del hambriento, sino dese la necesidad de sentirse único en un mundo que le niega esa individuación y le obliga a viajar y soñar a través de un paquete turístico todo organizado y dirigido. Se viste distinto a su vecino /ya la vez igual, de acuerdo con la moda), adquiere comportamientos sexuales diferenciados y los pone de manifiesto como lucha; adquiere hábitos alimenticios o religiosos ajenos a su tradición y, al cabo, es parte del sistema también, porque todo ello no es sino un nicho de mercado alternativo que le hace sentir bien, diferente…
… Si algo pudo vender Europa alguna vez quizás fue ideas, pero estas escasean ahora ahogándose en al Acqua Alta de la riqueza; en la presión del pensamiento único, último eslabón del proceso de anulación del sistema (la opa hostil al pensamiento), que ha mercantilizado las universidades, las editoriales, las librerías (hasta las de culto); que ha ahogado en abundancia de publicaciones irrelevantes a aquellas que algo tenían que decir; que ha burocratizado la producción de los profesores universitarios, estandarizado empresarialmente las enseñanzas medias de los ciudadanos, volviendo irrelevante el pensamiento, expulsando a las humanidades de todos los lugares donde aún sobrevivían; que ha secado el pozo de las ideas, que ahora son una recapitulación amable y contemplativa, dorada pero sin garra, de un pasado que ya no existe…
… Una de las preguntas frecuentes que se hace la prensa cuando en Europa se produce un atentado cometido por jóvenes musulmanes que habían nacido ya aquí y habían sido educados –y se divertían y trabajaban, se drogaban y emborrachaban- con los valores democráticos europeos es: ¿por qué? Las explicaciones socioeconómicas suelen ser las más fáciles para la izquierda miope y vienen a decir que barrios como el de Molenbeek, cerca de Bruselas, son guetos de miseria. Y es verdad, pero la miseria no le convierte a uno en terrorista: tal vez en revolucionario, en ladrón con causa o en otras cosas, pero no en terrorista suicida. Muchos belgas, franceses, griegos o españoles no musulmanes que habitan guetos parecidos no acaban llevando un cinturón de explosivos ni blandiendo cuchillos o armas de fuego por el centro de la ciudad. La razón no es esa. La radicalización de esos jóvenes, además, es muy rápida: a lo sumo cuatro o cinco meses. Algo debe haber que llama la atención de quienes terminan por cometer esos actos, suicidándose además. No es tan difícil. La economía cuenta, claro que cuenta, pero no es suficiente. Hace falta la entrada en la intimidad de la pantalla de Internet de la esperanza y la venganza contra quienes les mantienen dentro del gueto; de un discurso muy medido, muy pensado, de propaganda que les permita poder verse en el espejo como los artífices de un nuevo orden; aquellos que por fin va a  hacer justicia a su pueblo esclavizado, colonizado, ninguneado, al que han pisoteado sus tradiciones y su religión (aunque ellos no fueran siquiera buenos musulmanes pocos meses antes de su conversión y martirio). Y esto hay que tenerlo muy en cuenta porque es el mismo fenómeno que se produjo en Alemania en los años treinta del siglo XX: el deseo de revertir una injusticia percibida que mantenía postrados, hambrientos, sin esperanzas y sin  orgullo a los alemanes. Ese mismo discurso lo empleó la propaganda de Goebbels y todavía funciona en la psicología de los jóvenes musulmanes europeos que acaban radicalizándose como funciona –está empezando a funcionar- entre los humillados por la crisis y los desencantados con la democracias estetizadas…
… Quien recorta los derechos en el relato neofascista no es el capital, sino algo que es mucho más fácil de entender: el otro, el emigrante, porque la explicación de que esa emigración proceda del estercolero neocolonialista y de los juegos en el tablero geoestratégico que hemos explicado antes o de un misterio isíaco al que se le denomina mercado con reverencia se escapa a su comprensión. La promesa de eliminar impuestos (sin necesidad de prevenir las consecuencia); el mundo simple y gobernado por hechos que atañen, no a la economía, sino a elementos periféricos de su tradición (la caza, la Semana Santa, la tauromaquia, por ejemplo, como ha hecho Vox en Andalucía) que son la epidermis falsa de la identidad (¿acaso Andalucía es la caza y las corridas de toros?), tópicos simbólicos que además alcanzan desigualmente a los votantes, son argumentos perfectamente asimilables por una ciudadanía desplazad y desubicada en la modernidad no solo tecnológica y económica, sino también imaginariamente…
… Parece ser que Thatcher dijo que su mayor logro político había sido Tony Blair. La socialdemocracia aceptó sin combatir la imposibilidad de un relato propio y de un proyecto diferenciado y se simbiotizó con el neoliberalismos en un constructo social-neoliberal en el que las medidas socialdemócratas eran diseñadas como trampas por el liberalismo conservador dejando sin horizonte a los partidos tradicionales socialdemócratas; y el relevo lo tomó entonces una nueva izquierda universitaria, muy alejada a su pesar del universo simbólico de esta clase media y trabajadora, obsesionada con el capitalismo sin ofrecer más que políticas parciales que afectaban a sectores minoritarios (la lucha LGTBI, movimientos animalistas, ecologismos urbanitas…)… queriendo cambiarlo todo sin ofrecer respuestas a los problemas cotidianos de los pequeños terratenientes rurales, de los comerciantes, de los oficinistas, bancarios o profesionales liberales no intelectualizados…
… Cinque Stelle (sus cinco estrellas designan sus políticas prioritarias: agua pública, transporte, desarrollo, conectividad y medio ambiente) no es sino el mejor ejemplo de la política posmoderna, vacía de ideología y constituida desde un infantilismo caprichoso de universitarios tecnócratas con aire de hípster
… El voto por Internet o la wikilegislación no son sino un fuego fatuo muy curioso y de apariencia amable y democrática. Sin embargo, el engaño que esconde es el propio esquema de pregunta/respuesta, con solicitud de respuestas simples a preguntas simples (no puede un referéndum plantearse en términos de complejidad semántica o de distinción de eventualidades o excepciones, y la vida, y las respuestas a los problemas de este mundo, mucha veces son más complejas que esta infantilización de la política). Aun así, muchos movimientos estudiantiles, como el Occupy Wall Street o nuestro 15-M, lo solicitaban, y es común en partidos como los de Le Pen estar a favor de referenda directos, lo cual desenmascara sus intenciones. Simplificar el mundo es no entenderlo, pero, sobre todo, es engañar a quien luego debe habitarlo. Por otro lado, nadie se opone a establecer referenda, sean estos estructurados tradicionalmente o cibernéticamente, para algunas cuestiones simples o fundamentales: el peligro es que el abuso y su aplicación a cuestiones sensibles, complicadas o de necesario consenso se traduce en un proceso de confrontación dualista en el que se discute solo sobre dos opciones posibles (cuando siempre puede haber cientos de posibilidades diferentes a esas dos posturas), lo que acaba por provocar una falta de deliberación que se oriente al consenso y a resolución pactada del problema y el peligro de degenerar en una dictadura de la mayoría latente que la propaganda populista puede manipular a placer…
… La innegable marcha sobre Europa del autoritarismos tienen una finalidad, y esa no es otra que la imposición de la teologización del sistema. Contemporizar con ello… no tiene como resultado sino la destrucción de la democracia, que parece devorarse a sí misma, y esa es la causa de la debacle de los sistemas bipartidistas… La fragmentación  ideológica de los votantes en toda Europa es fruto de esa necesidad de individuación de las identidades ansiosas por solidificarse y del aburrimiento del fin de la historia, rendida al brillo dorado del homo economicus que nos alejó del fascismo y del comunismo. Reintegrar un antropocentrismo activo es la única estrategia posible para combatir al leviatán que se levanta y ahora, invirtiéndose los términos, juega él con Dios…
… La comparación de la web del Partido Republicano y la del Partido Demócrata. En la del Partido Republicano aparece un documento destacado, “Principios para la renovación de América”… en la del Partido Demócrata no hay nada parecido. Al contrario, en la parte inferior de la página de inicio se encuentra, bajo la etiqueta de la gente, una lista de enlaces, y cada enlace lleva a un grupo o comunidad separada: las mujeres, los hispanos, los americanos étnicos (inmigrantes originarios: italoamericanos, polacoaemericanos…), la comunidad LGTBI, los amerindios, los afroamericanos, los americanos de origen asiático, los originarios de las islas del Pacífico…. Hay diecisiete grupos y diecisiete mensajes diferentes… La razón por la cual la izquierda enfoca sus discursos sobre las minorías es que estas son más susceptibles de ser marginalizadas. Sin embargo, en una democracia, la única manera de defenderlos (y no solo de adquirir una limpia conciencia y un reconocimiento de estos grupos) es ganar las elecciones y ejercer el poder durante un largo tiempo en todos los niveles del Estado, y para ello, la única forma de hacerlo es difundir un discurso que se dirija al mayor número posible de ciudadanos y que los una. Sin embargo parece  (de acuerdo con Mark Lilla) que el discurso de la política identitaria de izquierda hace todo lo contrario… El discurso de la identidad de la izquierda no tienen nada de proyecto político: se ha convertido en un fervor evangélico. El evangelismo quiere mostrar la verdad frente al poder, pero la política consiste en tomar en poder para defender la verdad… (José Manuel Querol) sería aún más radical en el planteamiento y en mostrar la evidencia del grave error de la socialdemocracia por haberse perdido en el bosque de los símbolos y de las aspiraciones de grupos y facciones, por muy legítimas que sea, antes que caminar y explorar la realidad y hablar a la gente de aquello que puede unirlos. La mujeres, los homosexuales, los padres de familia, somos más que homosexuales, mujeres o padres de familia: somos ciudadanos, y a todos nos afecta el reparto de la riqueza, la posibilidad de generarla y el control de nuestras vidas; y la única manera de que eso ocurra –y por añadidura se puedan también paliar las desigualdades e injusticias cometidas con diferentes colectivos y a tender sensibilidades más o menos heterodoxas- es gobernando desde la mayoría con un discurso sobre la realidad material y además que este sea comprehensivo…
… ¿Deben tener derecho a voto todos los ciudadanos? La respuesta sigue siendo sí, primero porque nadie está libre de equivocación… en segundo lugar, porque si la ciudadanía se equivoca es porque se la ha engañado con modelos de estetización política y discursos vacíos de contenido real y porque se le está negando, con argumentos neoeducativos tremendamente ideologizados y bien pensados estratégicamente, su derecho al pensamiento crítico: la actuación por impulsos estéticos, por reacción compulsiva o por adoctrinamiento, trae lo que trae, el motín del pueblo, y quien recoge sus frutos y los madura es el pensamiento autoritario…
Y así 279 páginas. Para leer en apnea.
[Una sola cosita de nada que, como siempre digo en estos casos, aporto aquí por el mero hecho de ayudar a las posteriores ediciones: segunda, décima, vigésimo primera… que deseo tenga este indispensable libro. Hay, creo, una errata puramente formal, en la página 116. Se atribuye a Billy Wilder un detalle que en verdad procede de una película de Lubitsch. Como la referencia acertada a Lubitsch resulta que sí aparece en la página 107, ello confirma que se trata de un mero error tipográfico. Y en la página 266 juraría que la frase “se hace llevando al tribunal Constitucional a quienes quieren limitar esos derechos” debería ser “se hace no llevando…”].
En definitiva, un libro necesario…
Colofón, como decía Einstein: la democracia nos aleja del caos y de la divinización de un individuo…
(fotografía del autor en www.cuadernodigital.com)

sábado, 13 de julio de 2019

Laudato Si’



Hacía mucho tiempo que no leía un ensayo tan reconfortante y esperanzador como la Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco I, “Sobre el cuidado de la casa común”.
Sé que Feisbuk y estas vainas han acuñado el gusto por lo breve (no por breve sino por fácil, aquello en lo que no hay necesidad alguna de poner esfuerzo en su entendimiento: una foto y una frase, a menudo arquetípica). Y sé entonces que larguísimos parlamentos como el que voy a poner aquí (como los que escribe mi querido y admirado Enrique Gracia Trinidad y que tanta sagacidad contienen) pocos lectores suelen tener en el mundo éste de la inmediatez. Pero me da lo mismo, allá va mi comentario. Y si eres de los que no tiene prisa para las cosas importantes, demórate no solo en la lectura de estas diletantes notas sino de la Encíclica completa.
Porque este texto vaticano que aquí gloso debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios. Y también, y sobre todo, en todas las escuelas de negocios. Pocos ensayos como éste combaten con tanta certeza y ecuanimidad el capitalismo salvaje imperante y muestran otro mundo posible basado en la colaboración, la solidaridad, el desarrollo. Desarrollo que no es solo crecimiento. Y sobre todo jamás es crecimiento a toda costa, a cualquier precio. En especial cuando el precio de ese concreto crecimiento y del desaforado bienestar de unos lo pagan otros, los más pobres, los más desfavorecidos.
No todo está perdido si una institución  que ha pecado (sic) de un contra natura conservadurismo reaccionario vuelve a tener entre sus principales hombres (y esperemos que más pronto que nada también entre sus mujeres) aquellos que defienden y reivindican un cristianismo de rostro humano, la doctrina más social de la Iglesia.
Creo, eso sí, que el Espíritu Santo ha iluminado al Papa Francisco I (que es lo mejor que le ha sucedido a la iglesia católica en trescientos años) a través del trabajo redactor de Pablo d’Ors, amigo mío que lo es desde la adolescencia, lo cual me alegra todavía más.
No siendo yo creyente, el Capítulo 2 de la Encíclica y algunas cuestiones más no me atañen completamente, pero sépase que hasta en las partes más “ortodoxas” me he sentido involucrado. Algunos otros párrafos pueden ser tachados de hipócritas, de acuerdo, pero, en fin, no es nada a lo que no estemos demasiado acostumbrados en cualquier programa electoral, y éstos muchas veces no tienen nada en absoluto que no sea puro detrito, mientras que la Encíclica está repleta de sabiduría y esperanza:
“… las raíces éticas y espirituales de los problemas ambientales, nos invitan a encontrar soluciones no solo en la técnica sino en un cambio del ser humano, porque de otro modo afrontaríamos solo los síntomas. Proponernos pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, aprender a dar, y no simplemente renunciar…”.
“… muchos dirán que no tienen conciencia de realizar acciones inmorales, porque la distracción constante nos quita la valentía de advertir la realidad de un mundo limitado y finito. Por eso, hoy cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta…”.
“… especialmente deberían exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicios que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta. Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos…”.
A los atávicos adoradores del maltrato animal, fanáticos de la lidia, muchos de ellos fervientes católicos, les recomiendo que presten atención a su jefe terrenal, su Papa: “… nada ni nadie está excluido de la fraternidad… la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura es contrario a la dignidad humana…”.
“… qué significa el mandamiento ‘No matarás’ cuando un veinte por ciento de la población consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones la que necesitan para sobrevivir…”.
“… el paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado… El ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente. Una vez más, conviene evitar una concepción mágica del mercado, que tiende a pensar que los problemas se resuelven solo con el crecimiento de los beneficios de las empresas o de los individuos. ¿Es realista espera que quien se obsesiona por el máximo beneficio se detenga a pensar en los efectos ambientales que dejará a las próximas generaciones?...”. (¿Qué pensará –perdón por el oxímoron- ese fanático de la visión mágica de lo existencia, ese mercader que es Carlos Rodríguez Braun?).
“… la especialización propia d la tecnología implica una gran dificultad para mirar el conjunto. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante. Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del medio ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses… buscar solo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial”.
“… las economías de escala, especialmente en el sector agrícola, terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o abandonar sus cultivos tradicionales. Los intentos de algunos de ellos pro avanzar en otras formas de producción más diversificadas terminan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas…”.
Para ese mediocre prescindible que es Mariano Rajoy, que se puso a hacer bromitas con lo de su primo y el cambio climático, creo que va dedicado expresamente este párrafo: “… las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de  tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, solo puede terminar en catástrofes…”.
Y este otro párrafo parece haber sido escrito pensando por adelantado en el nuevo necio (¿inepto ambiental o solo obediente lacayo de poderes fácticos?) al frente del ayuntamiento de Madrid: “… es indispensable la continuidad, porque no se pueden modificar las políticas relacionadas con el cambio climático y la protección del medio ambiente cada vez que cambia un gobierno. Los resultados requieren mucho tiempo, y suponen costos inmediatos con efectos que no podrán ser mostrados dentro del actual período de gobierno. Por eso, sin la presión de la población y de las instituciones siempre habrá resistencia a intervenir, más aún cuando haya urgencias que resolver. Que un político asuma estas responsabilidades con los costos que implican, no responde a la lógica eficientista e inmediatista de la economía y la política actual, pero si se atreve a hacerlo, volverá a reconocer la dignidad que Dios le ha dado como humano y dejará tras su paso por esta historia un testimonio de generosa responsabilidad…”. Diga amén y tome  nota, José Luis Martínez-Almeida.
“… la política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma de la tecnocracia… necesitamos imperiosamente que política y economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el sistema entero, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que solo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era lo ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevar a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo…”. (¡Qué socialista decepción la mía cuando entonces no se tuvo el coraje de poner en vigor la Tasa Tobin o la Renta Básica Universal! Pero sí de modificar el artículo 135 de nuestra Constitución…).
“… la sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad sino todo lo contrario. En realidad, quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más imple. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión. Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida…”.
“…cuando se plantean estas cuestiones, algunos reaccionan acusando a los demás de pretender detener irracionalmente el progreso y el desarrollo humano. Pero tenemos que convencernos de que desacelerar un determinado ritmo de producción y de consumo puede dar lugar a otro modo de progreso y desarrollo… un camino de desarrollo productivo más creativo y mejor orientado podría corregir el hecho de que haya una inversión tecnológica excesiva para el consumo y poca para resolver problemas pendientes de la humanidad; podría generar formas inteligentes y rentables de reutilización, refuncionalización y reciclado; podría mejorar la eficiencia energética de las ciudades… esta sería una creatividad capaz de hacer florecer nuevamente la nobleza del ser humano, porque es más digno usar la inteligencia, con audacia y responsabilidad, para encontrar formas de desarrollo sostenible y equitativo, en el marco de una noción más amplia de lo que es la calidad de vida. En cambio, es más indigno, superficial y menos creativo insistir en crear formas de expolio de la naturaleza solo para ofrecer nuevas posibilidades de consumo y de rédito inmediato…”.
Sí, la Encíclica está llena de propósitos éticos inexcusables para la humanidad y también de cuestiones técnicas muy precisas. Como la acertada crítica al mecanismo de mercado de derechos de emisión de gases contaminantes: “… la estrategia de compraventa de bonos de carbono puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diversivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores…”.
En fin, son estos simplemente unos ejemplos diversos de la amplitud de la reflexión de Francisco I sobre el mundo actual. La Encíclica completa está llena de sorprendentes análisis y propuestas y merece una lectura detenida e integral. También cuestiones menores llamarán vuestra atención. Por ejemplo el penoso espacio que ocupa en el catolicismo más avanzado esta arcaica iglesia española que pretende aún presumir de ser la reserva espiritual de su propia religión en el mundo y sin embargo es apenas un vergonzante recuelo de muy pasadas visiones inquisitoriales. Así en la Encíclica se descubrirán muchas magníficas reflexiones de los Obispos de Brasil de Portugal, de Australia, de Bolivia, de México… de decenas de latitudes, pero ni una sola, ni una, de nuestros atávicos obispos hispanos, al servicio del poder y de lo más retrógrado de las políticas terrenales.
Sea.

lunes, 8 de julio de 2019

Repugnanciapartheid


“Abascal exige una reunión urgente con Casado y Rivera para resolver el ‘apartheid’ a Vox”.

El lenguaje, más que muchas otras cosas, no es jamás algo neutral. Muy al contrario, porque  el lenguaje no solo define la realidad sino que la crea y la conforma. Y lo hace siempre dentro de contextos históricos y sociales concretos.
El lenguaje es, además y por ello, un bien público que demanda la máxima protección frente a quienes pretenden apropiárselo faltando al respeto a la memoria del mundo y humillando a muchos ciudadanos que pueden ser y son interpelados directamente por ciertas palabras.
Quiero decir que es especialmente repugnante que un tipo como Abascal se permita adueñarse de una palabra tan cargada de dolor, de oprobio, de vergüenza como “Apartheid”. Porque precisamente en su boca la palabra “Apartheid” se convierte en un insulto directo, inmundo, para aquellos que sufrieron en su carne, literalmente, las perniciosas y fascistas ideas de sus predecesores surafricanos, acólitos de este tipo infame que hoy campa a sus anchas, sin guetos, cárceles, alambradas de espino, por España.
Si Hitler, Stalin, Pol Pot…  hubieran puesto un día en sus propias repulsivas gargantas las palabras Holocausto, o Gulag, o Genocidio, millones de personas, de víctimas masacradas, se habrían revuelto en su propias cenizas, en sus fosas comunes, clamando contra tal espantosa y definitiva ignominia.
Abascal: róbenos durante estos cuatro años nuestras ilusiones, las de otro mundo posible, uno más justo y más humano, pero no se atreva a pretender despojar de la dignidad última a aquellos que sufrieron por ideologías perversas como la suya. Ahogue en su voz y calle antes de pronunciarlas, palabras que no le corresponden ni serán suyas jamás, como Apartheid, Derechos Humanos, Fraternidad, Bondad, Respeto, Solidaridad, Igualdad, Dignidad…

sábado, 29 de junio de 2019

Humor amargo



El humor hace llorar, pero no siempre de risa. A veces por desgarradora amargura. Y, en fin, no es que te desee, hipotético lector amigo, unas horas de aflicción, pero no puedo sino recomendar la lectura de este libro que indaga sobre la invención del pasado, uno de los resortes más utilizado por ciertos humanoides exclusivamente preocupados por sus propios intereses y jamás por siquiera ser capaces de entrever algunos de los diferentes y cambiantes perfiles de la verdad, aspiración (la de entrever la verdad) que demasiados desdeñan como si fuera tóxico elixir.
Lo dicho, aflicción, pero también su poco de regocijo encontrará quien se adentre en estos textos que aquí cito (uno de ellos de mi gran amigo y admirable investigador, amén de virtuoso músico, Julio Escalona).
Agrándese la imagen del ABC sobre “el saludo nacional” (fascista) y léase estupefacto lo escrito con salado desparpajo en 1942. Y sépase, con tristeza, que hoy, una barahúnda de pseudo-historiadores con vox y voto en la hispánica “fealidad” contemporánea participan sin sonrojo de aquello que citaba Goytisolo (Juan): el lenguaje universal de la idiotez…

lunes, 17 de diciembre de 2018

Barones de sainete en el psoe


Me encanta el humor y no hay semana que no me dé por leer algún fragmento de “La venganza de don Mendo”, cualquier pieza de Jardiel Poncela (uno de los pocos genios del siglo XX), o un cuento de Wenceslao Fernández Flórez.
Claro que más a menudo de lo que mis meninges querrían, mis humorísticas lecturas las colman diversas hispánicas politicadas.
Unas de las que más me regocijan son las de los barones provincianos del psoe cuando se ponen en modo analistos (anatontos de remate). Se parte uno:
Saben aquell que diu… que una de las claves de la debacle electoral socialista en Andalucía ha sido el voto “emigrado” a Vox de los izquierdistas muy izquierdistas, cazadores y “matorifes” (dícese de los que torturan a un rumiante bovino astado hasta la muerte en un coso, coso que significa ruedo y también, qué cosas, carcoma).
Pobres izquierdistas muy “izquierdistas-de-toda-la-vida-pero-hasta-aquí-hemos-llegado”. Bien querrían ellos haber seguido votando al socialismo andaluz tan preocupado por el paro, la corrupción, el modelo productivo del campo y la ciudad… pero que han tenido que votar a Vox porque lo que de verdad les importa a ellos hasta el voto de un segundo que luego dura cuatro años, son los escopetazos a las perdices a contrapasa o las estocadas a volapié con pasodobles de fondo.
Igual que en 2008, que si el psoe perdió en la Comunidad Valenciana o en Murcia no fue por los candidatos autonómicos, sus propuestas y su personal magnetismo, sino por culpa de Narbona y adláteres con la política de demoler casas ilegales en las costas públicas de todos, o con el no al trasvase y el sí a las desaladoras… O en Extremadura, donde la bajada de votos (anuncio de la pérdida del gobierno en las siguientes elecciones) no se debió a la derechización biológica de Ibarra, sino al fundamentalismo verde de querer hacer una declaración de impacto ambiental que evaluara convenientemente los impactos de una refinería en pleno medio de Badajoz trayendo el oro negro a través de toda la sierra de Aracena como si ná.
“Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”, dijo Machado. Don Antonio pensaba entonces, tal vez, en una sola de aquellas dos Españas. Hoy cualquiera de las dos es capaz de congelarte dejándote el rostro como el de los que mueren en el Polo: ojos desmesuradamente abiertos y una sardónica sonrisa en el rictus de los labios.
La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía machadiana hoy (tal vez siempre) pervive grabada a fuego en la ignorancia de demasiados, pero tanto a un lado como al otro de los hemiciclos: en el nacional y, más vergonzantemente, en los autonómicos, regionalistas.
Así que yo me voy quedando atrás, atrás… en el olvido, con la Tercera España, la de los perdedores en una latitud y en otra, la de Salvador de Madariaga, Ángel Ganivet, Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Manuel Chaves Nogales y… ¿y tú?