You can fool all the people some of the time, and some of the people all the time,
but you cannot fool all the people all the time.
(Abraham Lincoln)

sábado, 28 de enero de 2017

La demolición del ser humano

Jean Améry (escritor, superviviente de Auschwitz) narra despiadadamente su experiencia de la tortura infligida por la Gestapo y subraya cómo en el primer golpe se derrumban todos los sistemas de protección personal frente al miedo a la indefensión y al desamparo. Esa primera agresión corporal muestra la vulnerabilidad no sólo del ser humano, sino del optimismo humanista, pues la víctima pierde su fe en la dignidad innata y en la benevolencia.
Al forzar la confesión, el torturado vive su desfallecimiento como una traición a sí mismo que destruye tanto los referentes valiosos de su identidad como las piedras angulares de su mundo: amigos, familia y convicciones políticas y morales.
“El puño del [torturador] acaba con una parte de nuestra vida que nunca vuelve a despertar". Con ese uso del dolor el régimen totalitario pretende desmantelar la identidad personal del individuo y la capacidad de desobediencia civil del ciudadano. El verdugo emplea una estrategia de demolición de nuestro mundo. El torturado ni siquiera puede ya sentir el mundo como hogar. En definitiva, el tormento se convierte en una empresa de derribo de la casa íntima del ser humano. (Texto de Enrique Ocaña en su prólogo a “Lefeu o la demolición”, de Jean Améry, ed. Pre-textos).
 
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (ONU, 1984).
A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término "tortura" todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia.
En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura.
No podrá invocarse una orden de un funcionario superior o de una autoridad pública como justificación de la tortura.

Todo Estado Parte velará por que todos los actos de tortura constituyan delitos conforme a su legislación penal. Lo mismo se aplicará a toda tentativa de cometer tortura y a todo acto de cualquier persona que constituya complicidad o participación en la tortura.

(foto Donald Trump en Efe)

viernes, 20 de enero de 2017

Echar de menos a Obama, sí, pero...

https://www.facebook.com/yahoo/videos/10155110053769714/
Se mueve por la red esto sobre la añoranza por la salida de Obama, pero hoy me encuentro levantisco y añado: Pues si le vamos a echar de menos así (que sí, que ya le añoramos)... qué no haríamos si hubiera cerrado Guantánamo, si no hubiera asesinado extrajudicialmente en un país distinto al suyo a Bin Laden, ni hubiera hecho uso con largueza de los drones para asesinar (no muy "selectivamente" al final) a sospechosos sin juicio, si no hubiera facilitado la guerra en Siria, si hubiera prohibido el uso y tenencia abusiva de armas en su país, si no hubiera promovido el fracking y hubiera impuesto reducciones de emisiones contaminantes... vamos si llega a hacer todo aquello con lo que nos encandiló le dábamos el Premio Nóbel de la Paz... ah, no, que ese se lo dieron ya... glups...

lunes, 24 de octubre de 2016

Una de melancólicas quejas

Hoy que todo el mundo habla de “abpsoetenciones”, como yo os refiero a mi blog de fecha 13 de agosto (“¿No se le ocurre al PSOE otro juego malabar para irnos preparando al “ciudadanaje” para una abstención en segunda vuelta que dé el gobierno al PP…? Y luego vendérnoslo como responsabilidad de Estado…”
aprovecho para desmarcarme de la actualidad y colgar un par de menudencias, de melancólicas quejas menores:
1ª Melancolía.- Estaba mi padre en México en viaje oficial. El autobús que llevaba a la delegación iba de continuo en dirección prohibida precedido de dos policías motoristas que abrían paso. Ingenuo mi padre dijo, “¡pero que os van a poner una multa!”. La antológica respuesta, paradigma del ejercicio del poder hoy en día urbi et orbe fue: “No es caso, mi jefecito, nosotros somos la puritita ley… y además, autoridad que no abusa, se desprestigia”.
Hispánico ejemplo: Una de cada dos mañanas al pasar por el Paseo de la Castellana a la altura del Ministerio del Interior, veo que la Guardia Civil manipula sin lugar a dudas un semáforo que hay antes de la plaza de Colón para garantizar la salida de cierto coche oficial. Y por si acaso alguien se quiere despistar, además se ponen a dirigir el tráfico a su albur.
Otro más: Cuando yo vivía en Plaza de Castilla todas y cada una de las mañanas a las ocho un furgón policial trayendo presuntamente presos a los juzgados, conducía, sirenas al viento, por el carril contrario de la calle Mateo Inurria para llegar a tiempo. En vez de madrugar un poquito y salir algo más temprano de Soto del Real es mejor tirar de sirena…
2ª Melancolía.- Llevo años dando clases de comunicación estratégica para instituciones y tengo que resaltar, como paradigma de la más sutil manipulación, el telediario de RTVE 1 desde hace cinco años. ¿Qué país ocupa todos, pero todos los días buena parte de las noticias de internacional? ¿China y los derechos humanos? ¿Arabia Saudí y el petróleo? ¿La guerra en Siria, en Afganistán, en…? ¿Algún país indispensable para nuestra política exterior como Marruecos? ¿La hambruna de varios países africanos? ¿Algún país pequeño pero de gran interés geoestratégico como Líbano?
Pues no, todos, pero todos los días nos vienen con cualquier noticia, por menor o local que sea, de un país de tamaño medianito, de 31 millones de habitantes, que ocupa el puesto 30 de PIB mundial, sin importancia ninguna en el concierto internacional, apenas un poco influyente en el contexto regional… ¡Tachán! Sí, Venezuela. Venezuela, que en el contexto internacional pita lo mismo que Ghana, Bangladesh, Nueva Zelanda o Laos… Pero haced la prueba, decid en voz alta “Venezuela”, aunque sea hablando de bailar bachata, y el 100% de quien lo oiga pensará inmediatamente en “Podemos”. Unos genios de la comunicación demagógica los del Telediario, ¡chapeau!

Y hasta aquí mis melancólicas quejas de hoy…
(fotos farodevigo.es, todosobretuciudad.blogspot.com, y freepik.es)

sábado, 15 de octubre de 2016

Repugnante indecencia

En todos los aspectos de la vida hay que cuidar tanto el fondo de las cuestiones como la forma de las mismas. No sólo transmite un mensaje lo que hacemos sino cómo lo hacemos; no sólo lo que decimos sino cómo lo decimos.
Por eso me parece repugnante que el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que se han reunido hoy en Lausana (Suiza) para hablar sobre la guerra en Siria, lo hayan hecho en un hotel de lujo (Grand Luxury Hotel Beau Rivage Palace Spa) mientras las bombas de unos y otros arrasan la impresionante ciudad de Halab (Alepo).
En Suiza está una de las tres sedes principales de Naciones Unidas. ¿No hay salón disponible allí? Sí, sé que se me dirá que no se debe hacer allí porque la reunión diplomática  no es multilateral en ámbito ONU sino bilateral entre estas dos potencias que siguen considerando el mundo como un penoso tablero de ajedrez. Entonces siempre se podría haber hecho en una embajada neutral, o en una oficina cualquiera del gobierno helvético. Cualquier cosa menos mandar esta repugnante imagen a los ciudadanos sirios que sobreviven entre escombros sabedores ya de que sólo la indiferencia exterior les aguarda, porque a esos del hotel no les importa nada en absoluto la gente de Alepo, ellos van a hablar de otras cosas. Por eso no les importa hacerlo en un escenario inhumano… (fotos en google de varias fuentes periodista.digital.com, 20minutos...)

viernes, 7 de octubre de 2016

La suerte


Qué suerte más grande para los fabricantes de armamento poder tener siempre alguna buena guerra (ellos lo llaman “operación”) a mano, aunque si no la hay no dudan en inventarse artificialmente un conflicto y dar a unos y a otros sus viejos tirachinas para que empiecen a matarse en condiciones y ellos después dedicarse a rematar (sic) su cuentita de resultados vendiendo sus armas de las galaxias. Sí, qué suerte tienen algunos. Salvo los ciudadanos de Alepo, de Racqa, de Homs... ellos, suerte, lo que se dice suerte la tenían antes de que unos y otros decidieran usar su patio como campo de maniobras (algo que recuerda mucho a los nazis en la España de la Guerra Civil, por cierto).
Lo digo porque leo en prensa esto que espeluzna: “Las modernas armas rusas de largo alcance y de alta precisión, así como el equipo militar ruso, demostraron su fiabilidad y eficacia en la operación en Siria”, ha declarado el ministro de Defensa ruso”, Serguéi Shoigú. El ministro señaló que "muchos modelos modernos de armas rusas han sido probadas por primera vez en condiciones complicadas de una zona desértica, y en general demostraron su fiabilidad y eficacia. Hemos probado en la práctica armas de alta precisión y de gran alcance desde los buques de superficie y submarinos en las aguas del mar Caspio y el Mediterráneo. Por primera vez los aviones de la aviación estratégica emplearon en una situación de combate real los nuevos misiles con base en aire Х-101, con un alcance de hasta 4.500 kilómetros". Shoigú remarcó que la industria militar rusa está trabajando en nuevas armas avanzadas, que serán entregadas al Ejército en un futuro próximo. "Es importante que la experiencia siria haya sido tenida en cuenta en el desarrollo de nuevos modelos, así como en el servicio de los equipos existentes", subrayó el ministro ruso.
Al final, sólo es cuestión de esperar, de enterrar a los muertos y todo acaba por explicarse sólo…

La suerte

Qué suerte más grande para los fabricantes de armamento poder tener siempre alguna buena guerra (ellos lo llaman “operación”) a mano, aunque tenga uno que inventarse artificialmente un conflicto y dar a unos y a otros tus viejos tirachinas para que empiecen a matarse en condiciones y tú después rematar (sic) tu cuentita de resultados vendiendo tus armas de las galaxias. Sí, qué suerte tienen algunos. Salvo los ciudadanos de Alepo, de Racqa, de Homs... ellos, suerte, lo que se dice suerte la tenían antes de que unos y otros decidieran usar su patio como campo de maniobras (algo que recuerda mucho a los nazis en la España de la Guerra Civil, por cierto).
Lo digo porque leo en prensa esto que espeluzna: “Las modernas armas rusas de largo alcance y de alta precisión, así como el equipo militar ruso, demostraron su fiabilidad y eficacia en la operación en Siria”, ha declarado el ministro de Defensa ruso”, Serguéi Shoigú. El ministro señaló que "muchos modelos modernos de armas rusas han sido probadas por primera vez en condiciones complicadas de una zona desértica, y en general demostraron su fiabilidad y eficacia. Hemos probado en la práctica armas de alta precisión y de gran alcance desde los buques de superficie y submarinos en las aguas del mar Caspio y el Mediterráneo. Por primera vez los aviones de la aviación estratégica emplearon en una situación de combate real los nuevos misiles con base en aire Х-101, con un alcance de hasta 4.500 kilómetros". Shoigú remarcó que la industria militar rusa está trabajando en nuevas armas avanzadas, que serán entregadas al Ejército en un futuro próximo. "Es importante que la experiencia siria haya sido tenida en cuenta en el desarrollo de nuevos modelos, así como en el servicio de los equipos existentes", subrayó el ministro ruso.
Al final, sólo es cuestión de esperar, de enterrar a los muertos y todo acaba por explicarse sólo…

viernes, 19 de agosto de 2016

El coraje de decir no


Leyendo otra enésima obra maestra de Romain Gary (“Las cometas”, estremecedora novela sobre la Resistencia en Francia en la II Guerra Mundial, libro cargado de sabiduría, sensibilidad, visiones contrarias a cualquier apriorismo y cualquier prejuicio, como siempre en todos los textos de este genial autor), pensaba en qué fácil es tranquilizar la propia conciencia de uno diciéndose a sí mismo ante diversas situaciones que no se puede hacer otra cosa que lo que todo el mundo hace.
Pero no, los grandes siempre son capaces de rebelarse ante lo “posible”, lo “normal”, lo “esperado”, el “no se puede hacer otra cosa”…
En la Francia ocupada por los nazis pronto, muy pronto, una gran  mayoría de franceses aceptó la invasión y miró para otro lado cuando empezaron las purgas, las deportaciones, el Holocausto (no todos los campos de concentración en los que se gaseó a judíos y otras personas estaban en la lejana Polonia, también en las afueras de Estrasburgo, por ejemplo, cosa sabida por todos ya entonces). Muchos otros franceses no sólo se refugiaron en la inacción y el “nada puede hacerse”, sino que incluso colaboraron con encendido entusiasmo fascista en delaciones, denuncias, asesinatos. Al menos también algunos se unieron al movimiento del maquis y la Resistencia echándose al monte a combatir a los nazis.
Pero además unos pocos, sin otra arma que la de la fortaleza moral, se rebelaron ante el “nuevo orden” instituido por los nazis.
El pueblo de Le Chambon-sur-Lignon será eternamente ejemplo de cómo siempre se puede decir no cuando tu fortaleza espiritual está por encima del egoísmo, la desidia y la miseria humana.
André Trocmé, pastor protestante, fundó con su esposa Magda y el pastor Edouard Theis una escuela en los años 30 en el pueblo. Daniel Trocmé, primo de aquéllos, fundó otra.
En octubre de 1940 llegó una orden de Petain que imponía la ceremonia del homenaje a la bandera con el saludo fascista. Los Trocmé, Theis y Roger Darcissac, director de la escuela de André, decidieron iniciar su resistencia pacífica al régimen de Vichy y a los nazis alemanes. No obedecieron, y a partir de ahí multiplicaron los actos de desobediencia civil hasta más allá del heroísmo.
A partir del invierno de 1940 empezaron a recibir y proteger a judíos perseguidos. Un año después y ante la llegada de más refugiados, Trocmé propuso al pueblo convertir a Chambon en ciudad de refugio. Crearon una Casa de Refugiados para alimentar, vestir, proteger y acoger a los que huían, y aceptaron en las escuelas a los hijos de los deportados (estaba prohibido que los niños judíos fueran al colegio, pero ellos desobedecieron).
Llevando el pueblo a la práctica una “simple” estrategia (tan insensata en aquellos días en que la vida no valía nada): "vencer el mal con el bien", hasta cinco mil refugiados fueron escondidos en cocinas, establos, mansardas, bodegas o sótanos y el pueblo se convirtió en una aldea de refugio eficaz pese a las constantes amenazas nazis. Cada grupo de refugio actuaba separadamente de los demás. Así, si la policía torturaba a un responsable, éste no podía revelar nada que destruyera toda la organización. A pesar de ello, algunos miembros fueron detenidos y ejecutados.
En 1943 fueron encarcelados en el campo de concentración de Saint Paul d´Eyjeaux, André Trocmé y Roger Darcissac. En 1944 los nazis descubrieron que Daniel Trocmé tenía niños judíos en su escuela. Inmediatamente deportaron al pastor y a los niños al campo de exterminio de Majdanek donde fueron asesinados todos. Daniel fue condenado por esconder a los niños judíos, torturado y gaseado. Nada de ello hizo claudicar a los habitantes de Chambon en su decisión de resistir.

El coraje de toda una población que dijo no mientras los demás agachaban la cabeza permitió salvar la vida de 3.000 personas.